ROSARIO AURORA

Rosario de la Aurora.

Desde temprana hora la vieja campana repicaba con alegría, en el jardín principal una alfombra de romero y pétalos blancos y la Hermandad más viva que nunca. Los monaguillos esperaban nervioso la hora exacta, una fila de más de veinte cirios abría un cortejo que discurrían por la gran avenida de la Palmera y cuando apenas el cielo clareaba el eco del martillo rompió el silencio de aquella mañana del sábado 18 de Mayo. Los costaleros con dulzura aproximaban las andas al dintel de la puerta mientras se entonaba los más bellos canticos. Y se hizo realidad el esfuerzo de tantos meses y el sueño de tantos años. Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción salía por primera vez. Lucia humilde y radiante, no le hacía falta ni bordados en oro fino ni sedas de colores ni alhajas suntuosas de oro y brillantes, simplemente con el rezo del santo rosario y la devoción de los allí congregados fue suficiente para que el rostro de nuestra señora reflejara las mayores de las alegrías y la belleza mas verdadera.

El barrio se engalano con banderolas y mantones de manilas e incluso desde sus balcones caían pétalos de flores al paso de las andas. Todo un barrio preparado para rezar, para seguir la ejemplar vida de Santa María.

Un acto público de fe y hermandad humilde y sencillo, que nos llenó de energía para seguir en nuestro camino y dedicación al Santísimo Sacramento del altar siempre guiados por su amantísima Madre.